
Este tipo de trastornos puede afectar diversos órganos o tejidos tales como vasos sanguíneos, articulaciones, músculos, piel y entre otros.
De acuerdo a la Office of the Assistant Secretary for Health (OASH), agencia operativa del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, las Enfermedades Autoinmunes son comunes, ya que afectan a más de 23.5 millones de norteamericanos.
En Latinoamérica, existen 625 millones de habitantes aproximadamente, de los cuales 20 millones sufren de alguna enfermedad autoinmune.
La valoración del impacto en la calidad de vida de las personas es una de las variables más utilizadas en la evaluación de este tipo de enfermedades por tener implicancias sobre factores de orden físico (estado de salud general), social (capacidad de realizar actividades interpersonales), funcional (capacidad de realizar determinadas tareas), orgánico (afectación de órganos vitales), los cuales pueden repercutir inclusive en el estado psicológico de las personas al generar cuadros de ansiedad o depresión por esta condición.
Es complejo abordar la cura de una enfermedad de la cual se desconocen las causas, esto ocurre con las Enfermedades Autoinmunes en donde intervienen muchos factores tanto internos (genéticos) como externos (epigenéticos).
El objetivo de la Medicina de Precisión para el tratamiento de las EA se enfoca en el retraso del avance de la enfermedad crónica y del alivio de los síntomas, lo que conduzca a la mejora de las capacidades funcionales de la persona con el propósito de seguir realizando sus actividades diarias.